La vida en la Residencia se basa en la aceptación personal de las normas fundamentales para la convivencia. Esta convivencia exige Respeto Mutuo a la Vida, al Descanso y al Trabajo.

La admisión y estancia en la Residencia lleva consigo la aceptación y el cumplimiento de ciertas normas que se detallan a continuación.

Convivencia en la Residencia

  • Cuida las cosas comunes y haz uso adecuado del mobiliario de tu habitación.
  • Las habitaciones son lugares de descanso personal, estudio y trabajo. No son lugares de reuniones.
  • Los equipos de música serán usados con discrección, de modo que no perturbe el estudio y descanso de los demás.
  • Se evitarán también, a lo largo del día, las conversaciones en voz alta y cuanto pueda perjudicar a los demás.
  • A partir de las 23:30 horas es indispensable un clima de silencio.
  • Por respeto a ti misma, al resto de residentes y personal de la Residencia, es fundamental transitar con una indumentaria correcta por todas las zonas comunes.
  • Al salir de la Residencia, no olvides nunca dejar la llave en Portería, en el lugar habilitado para ello.
  • Está terminantemente prohibido el acceso a las habitaciones, salas de estudio, comedor, etc., de cualquier persona ajena a la Residencia. Existen para ello zonas habilitadas expresamente para las visitas y/o personas ajenas a la Residencia.
  • Las Hermanas podrán acceder a las habitaciones para comprobar ausencias, orden y limpieza, siempre que lo consideren necesario.

Faltas de Convivencia

En nuestra residencia prima el orden, la limpieza y el respeto por los demás. Se consideran faltas de convivencia:

  • Faltas de respeto al resto de residentes y/o personal de la Residencia.
  • Actitud hostil hacia los criterios fundamentales de la Residencia.
  • Incumplimiento habitual de las normas que aseguran el descanso y el estudio de los demás.
  • Llegar más tarde de la hora de cierre o pasar la noche fuera de la Residencia sin autorización (si fuera necesario) o previo aviso.