Las hermanas Marga y Simin consagran su vida para siempre con su «sí» definitivo al servicio de la juventud

Las hermanas Marga y Simin realizaron su profesión perpetua en una celebración eucarística llena de emotividad y fraternidad, las dos hermanas dieron su «sí» definitivo a Dios Trinidad, comprometiéndose a vivir para siempre en pobreza, castidad y obediencia.
El evento reunió a familiares, amigos y hermanas de la congregación, tanto de forma presencial como a través de la retransmisión en directo para quienes seguían la celebración desde la India. En la homilía se subrayó el carácter universal de esta consagración, destacando cómo el Señor convoca desde Oriente y Occidente: Simin,
originaria de la India, y Marga, de España, han recorrido caminos vocacionales diversos hasta confluir en una misma misión.

A través de la profesión perpetua, ambas hermanas asumen de manera definitiva el carisma liberador legado por los fundadores, el venerable Francisco Méndez Casariego y
la venerable Mariana Allsopp, cuyo objetivo principal es dignificar y acompañar a la juventud más necesitada y vulnerable.
Durante la celebración la Superiora General llamó a cada una por su nombre, momento en el que las profesas manifestaron su disponibilidad al servicio de la Iglesia.
Entre los ritos más significativos de la celebración destacaron:
La postración e invocación a los santos: Las hermanas se postraron en el suelo en señal de entrega total mientras la comunidad entonaba las letanías.
La emisión de los votos: Simin y Marga pronunciaron la fórmula de profesión redactada de su propio puño y letra, comprometiéndose a entregar sus vidas y energías a las jóvenes más necesitadas.
La entrega de los anillos: Recibieron la alianza como símbolo visible de su compromiso de fidelidad perpetua con Jesucristo.
El abrazo fraterno: La Superiora General las acogió formalmente en la congregación, gesto al que se sumó el abrazo de todas las hermanas.


Al finalizar la Eucaristía, Marga y Simin expresaron sus palabras de agradecimiento.
La hermana Marga dio gracias a su familia, a sus compañeras, a las hermanas de la congregación y a las jóvenes con las que comparte la misión diaria, señalando que estas últimas son «el motor del carisma trinitario».
La hermana Simin compartió la profunda huella que ha dejado en su vida la frase grabada en su alianza: «Pase lo que pase, estoy contigo», recordando que esta frase es su ancla en momentos de duda, dificultad y alegría, y le recuerda la presencia constante de Dios a través de las mediaciones comunitarias. Terminó su acción de gracias encomendando su vida a Dios con la petición de mantener la fidelidad, la humildad y la alegría para ser reflejo de su amor ante los demás.
La jornada concluyó en un ambiente festivo y de comunión fraternal entre todos los asistentes.



